Deer Tick Vol 1 & Vol 2

Deer-Tick-Vol-1-2-Covers-1480x832

Deer Tick, diez años después de su debut, lo han vuelto a hacer. Sus anteriores y notables discos, Negativity y Dear Providence no levantaron tanto revuelo como su mejor e imprescindible disco The Black Dirt Sessions que es una joya atemporal. Cuatro años después de su último disco (se les echaba de menos, la verdad), los de Rhode Island vuelven con la puerta grande y marcando paquete con dos discos: Vol 1 (acústico) y Vol 2 (eléctrico). Mientras escribo esto, sólo he podido escuchar entero el eléctrico (y ya van dos veces). Me ha parecido fantástico. Repleto de canciones en mayúsculas, con músculo, con melodía, gamberras y festivas. El trabajo vocal se intercala entre McCauley (la mayoría de temas) y Patrik O’Neil (sus temas siempre me parecen redondos). Ganas de volver a verlos en directo escuchando temas como Jumpstarting, Look how clean I am, Sloopy, DMS y para mí la joya del disco Mr. Nothing gets Worse. En este tema los Deer Tick juegan a ser la E Street Band y lo consiguen. Ahora vamos a por el Vol 1, el acústico que por lo poco que he podido escuchar, también creo que será canela fina.

Spotify

Anuncios

Jason Isbell & the 400 Unit ” The Nashville Sound”

jason-isbell-cd

Sobre gustos, colores. Me parece alucinante leer reseñas refiriéndose a discos de gente como The War on Drugs o The National como discos del año (cuando a mí, respetuosamente, me parecen dos tostonazos aburridos y pretenciosos a más no poder). Nadie cita The Nashville Sound de Jason Isbell y su banda 400 Unit. Se que el estilo musical entre Jason y estas bandas podría tener algún punto de conexión pero en realidad no se asemejan en nada. Jason no es cool, ni moderno. Es un paleto que ha mordido el polvo muchas veces y que pese al reconocimiento de la prensa musical que la toca, nunca será portada de las revistas más guays, ni aquí, ni en el extranjero. Así funciona el business.

The Nashville Sound es uno de los discos del año que posiciona al norteamericano como el presente y el futuro de la música que amamos, llámenle  “americana” o como deseen. El nuevo álbum es excelso, redondo, quizás el más coherente hasta la fecha (y ya lleva unos cuantos publicados). No sobra nada. Y “Anxiety” es para mí su mejor tema hasta la fecha. Un 10.

Spotify

Do the evolution

revistas.jpg


Es curioso leer reseñas de discos en distintas publicaciones. Nacionales y extranjeras. Cuando surge la “polémica” sobre un nuevo artefacto es cuando más me interesa leer que opinan otros más allá del sentimiento que a mí me ha producido un álbum. No es la primera vez que un disco que a un servidor le ha gustado la crítica lo destroza o lo rechaza. Ejemplos recientes hay algunos. Léase el Dylan “siniestrado” (de Sinatra), Neil Young, Band of Horses, Arcade Fire, Queens of the Stone Age o The War on Drugs, o lo que está por venir (Foo Fighters) que en la edición de Rockzone no de dan buena puntuación. Tu lees lo que escribe Mondo Sonoro, Rockzone o el Ruta66 aquí, o el Uncut o Mojo tras nuestras fronteras y las referencias pueden distar o acercarse. Uno se despista ciertamente y claro, debe juzgar por sí mismo. Por eso escucho esos discos y me hago mi propia opinión. En cualquier caso, cada vez soy más laxo con las opiniones personales sobre las bandas o discos porqué hayan hecho algo que no me ha agradado cuando esperaba mucho o no tanto. Ya no tengo ese afán completista. Si no me ha gustado el de QOSA o el de The War… pues no me los compro y punto. Toda banda tiene derecho a evolucionar o cambiar su estilo. Todos lo hacemos. Evolucionamos con los tiempos, y la cagamos muchas veces. Porqué no lo iban a hacer nuestros ídolos. Pero nos creemos en el derecho de juzgarlos y algunos desgarrarlos en papel o en el entorno 2.0. Y de ahí la pluralidad de opiniones. Esos, es sano.

¡Cómo somos los fans de los Stones!

21366674_1645411952146066_877030241198092886_o.jpg

Muchas veces hemos fantaseado con fans y amigos  cual sería el repertorio que elegirías si pudieras decirle a los británicos, venga tíos tocadme ésto. Y si encima es en un recinto pequeño y no en un gran estadio mucho mejor. Son sueños húmedos. Lo sé. Pero me sorprendo a mi mismo al hacer una playlist en spotify por un concurso triste que se montan los Stones. Tienes que seguirles en Spoty, crear una playlist con 20 temas y colgarlo en twitter o facebook. Y si te toca el sorteo te regalan un mísero merchandising en vez de poderte fotografiar con ellos. Pero en definitiva, a lo que iba. Monta la playlist en menos de un minuto. Rápido, con desgana, sin pensar mucho y acabo metiendo esas canciones que siempre tocan y no pueden faltar. Así que, cosas excepcionales o raras, muy pocas. Los viejos éxitos de siempre que no pueden faltar. No hay remedio. Pero fijaros; Satisfaction no está. ¿Hace falta realmente volverla a tocar? Yo pienso que no.

Contando los días para su cita en Barcelona.

Enjoy la playlist

Playlist No Filter Tour 2017

 

 

CRB “Barefoot in the Head”

20180887_342055262893651_3872745875927203840_n

Seguimos comprando música. Cada mes. Pero la forma de escucharla ha cambiado. Meses antes de la publicación del artefacto se adelantaron tres temas nuevos en spotify. Me gustaron. Intuía cambios y menos excesos lisérgicos, algo más rupestres. Bien. El viernes pasado se publicaba en streaming. No pude zambullirme en su totalidad. El sábado lo intenté de nuevo, pero no me entraba. Ayer domingo lo escuche dos veces. Todavía le ponía algún “pero” y le comentaba a Edu Izquierdo (que corregía también su opinión primera que no era muy positiva) que necesitaba algún riff con “gain” a 11. Hoy lo hemos escuchado dos veces más y el álbum me parece fenomenal. Lo han vuelto a hacer. No se trata de una guerra entre Chris y Rich. Rich sigue su estela en solitario y ahora con los Magpie Salute revisita los Crowes y algunos clásicos. Pero lo de Chris tiene mucho mérito, pero mucho. Se encuentra cómodo y ha vuelto a facturar un álbum excelente. Su capacidad compositiva con su combo de hippies no tiene parangón. Quizás el mejor disco de los CRB desde que debutara con el fabuloso Big Moon Ritual. Esta vez los excesos en los teclados suenan más comedidos, el aire de todos los temas es más folk y pese a que podría ser un disco en solitario de Chris sin los Brotherhood, el sello del genial Neal Casal se nota en cada tema. No falta ni sobra nada. Pero ahora mismo, el tema que más me ha gustado es Dog Eat Sun, un folk cósmico con unos teclados que me recuerdan a Pink Floyd. Bravo. Que vuelvan muy pronto que se les espera con los brazos abiertos.

SPOTIFY

Arena Rock: sí

IMG_3676

Vamos a ser ácidos. Un tanto atrevidos e intentando no ser faltones, porque me tenéis calentito (y no sois precisamente vosotros dos, no os equivoquéis).

Se ha puesto de modo ser auténtico, ir a contracorriente y molón afirmando por activa y por pasiva por redes sociales u otros medios retahílas de afirmaciones cual ventosidades como: “yo no voy más a conciertos de estadio”, “para verlo por la pantalla me quedo en casa”, “los que van a un concierto de estadio sólo van para figurar”, “van un día al año a un concierto y encima se ponen a hablar”, “no dejan ver con los móviles y se dedican a enviar whatsapps”. ¿Quien se atreve a juzgar al vecino? Yo no. ¿Alguien se erige en un ser superior para opinar sobre qué es mejor, o peor? ¿De verdad? ¡BASTA! La pose, sucks.

No todo ha de ser arte y ensayo. También me gusta el cine de Hollywood de persecuciones, con palomitas y a poder ser de esas de colores y dulces con una coca cola extra grande. He asistido y seguiré asistiendo, cuando el tiempo y la economía me lo permita a las salas y, por supuesto, a los estadios. Y veré el evento desde donde me plazca. En primera fila si me viene en gana, o desde donde se posan las palomas para ver el evento en pantalla, si me sale por ahí. Si quiero hablar, hablaré. Si quiero tomar fotos, las tomaré. A eso se le llama, libertad, que si, es donde termina o empieza la del otro pero nunca creo haya molestado a nadie en un evento. Somos educados. Me gasto ingentes cantidades de dinero en discos y entradas de conciertos, cuando no voy invitado. Demasiado dinero. No hago daño a nadie. Mientras pueda y la salud y la economía me lo permita, seguiré ahí. Y claro, seguiré asistiendo a actos masivos, que tienen muchos inconvenientes pero también cuando todo sale bien, como ayer noche, otras ventajas y nos hacen felices. ¿O es que acaso no nos acordamos de salas inmundas con técnicos de sonido sordos, visionados horribles con columnas o visibilidad nula, o que empiezan el show cuarenta y cinco minutos tarde? Pero claro, como es una sala pequeña a alabar ese formato. No compro. ¿No es acaso suficiente el control de los políticos, las instituciones o la censura a las libertades que, penosamente están de vuelta como para que encima, los que amamos la música, rock, jazz, o la que sea, nos espiemos, opinemos unos de otros o peor aún, nos juzguemos entre nosotros u opinemos sobre los demás? Recordad my dearest. Live and let live. Es sólo música y cada uno que la disfrute como le plazca.

¡FUCK OFF!