IGGY POP Post Pop Depression Live at the Royal Albert Hall

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Hoy se publica el nuevo disco de la Iguana. Y la verdad, esto suena mucho mejor que el disco grabado con Josh Homme que, tenía buenos momentos pero que, para un servidor, sonaban demasiado a unos Queen of the Stone Age con un nuevo frontman (Iggy) y eso, le quitaba el protagonismo debido. Y este directo pone las cosas en su sitio. Iggy está esplendido y se erige como el auténtico protagonista de la velada. Sí, sigue sonando a QSA pero Iggy manda y lo demuestra con el trallazo inicial de Lust for Life o con su Fuck Fuck Fuck Fuck al inicio de Sister Midnight o la increíble y potente Funtime. Un directazdo de lujo. Sin paliativos. La Iguana se desboca en Londres.

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Elvis Presley por Peter Guralnick

IMG_9517.JPGHe terminado la lectura de la biografía de Elvis Presley escrita genialmente y con todo lujo de detalle por parte de Gurlanick. Dos volúmenes que me han acompañado durante tres meses de lectura muy lenta por falta de tiempo, pero profunda. Y su música también me ha acompañado este último trimestre. Más allá de tener en las estanterías alguno de sus discos, recopilatorios o directos no conocía como quería, la profundidad de su origen, su ascenso a la fama y descenso a los infiernos. Quería saber más y esta obra me lo ha dado. Cuando terminé el primer volumen “La Construcción del Mito” que nos narra sus humildes orígenes y como un día por casualidades entra en Sun Records para reglarle unas canciones a su madre Gladdys, o cuando nos explica su relación formal con una novia de toda la vida o sus visitas dominicales a la Iglesia uno descubre a un Elvis Presley totalmente desconocido e irreconocible. Mi sensación personal entonces ante lo que vagamente sabía, había leído o visto, era que Elvis Presley era lo que se conoce como un “pagafantas”. Probablemente era una visión equivocada en ese primer período. Pero es a la vuelta de su servicio militar dos años en Alemania cuando agobiado con compromisos contractuales en Hollywood, sus discusiones con el Coronel Parker, centenares de relaciones sentimentales con actrices, y chicas de toda clase social, la creación de la denominada “Memphis Mafia”, su etapa más sórdida de drogadicción con la coca, pastillas; los gastos caprichosos que casi lo llevaron a la bancarrota; regalos millonarios por doquier de coches e inmuebles a sus allegados, etc. me han hecho reflexionar muchísimo sobre los efectos de la pérdida de “la madre” como pilar de una vida o el peaje de la “fama” que muchos otros antes y después han sufrido fatalmente. Ahí es donde la “humanidad” del cantante se torna en algo que se me antoja mucho más cercano y real. Y más allá de todo ello, las explicaciones del autor sobre las grabaciones de sus discos y en definitiva la inmensa herencia musical irrepetible que nos dejó Presley. He leído el capítulo final con el fallecimiento del Rey con el corazón y el alma totalmente encogido pese a saber el fina pero sin los detalles incluso escabrosos de dónde murió, cómo falleció o cual fue el resultado de su autopsia que el escritor no se calla. Pero también me sorprendieron sobremanera tres líneas del final del libro cuando Elvis, agobiado y enfermo comenta en una charla informal con un amigo de su troupe que pensaba en desparecer y tener otra identidad a lo que ese colega le espeta que si hiciera eso ya no sería Elvis, con lo cual, parece que Presley desechó tal idea. Más allá de teorías conspirativas, avistamientos y la leyenda de qué Elvis está vivo y se retiró bajo un manto de anonimato, ¿qué nos hace pensar o decir a muchos seguidores que realmente Elvis vive? No lo sé. Desconozco si es por la inmensidad de su legado musical o porqué realmente, nos resistimos a que, a nuestros héroes pasados y presentes, a todos y cada uno de ellos, les espera nuestro mismo destino. El final. Pensaba que “Vida” de Keith Richards era el mejor libro “musical” que había leído hasta la fecha. Me equivoqué. Es este doble volumen de Guralnick es lo mejor y más trepidante que he leído jamás del género.

El Nobel de Bob Dylan

Cualquier premio es, per se, un reconocimiento para el ganador y una mala noticia del perdedor o perdedores que deben sentarse en el banquillo y esperar, quizás ad eternum su oportunidad. Es curioso que a estas alturas alguien como Bob siga levantando polémica tanto en opiniones en prensa como en redes sociales. Que si no es un escritor, que si hay muchos que esperan hace años, que si canta como una cabra me han llegado a escribir… Como si Dylan tuviera la culpa que le hubieran otorgado un premio… No nos engañemos. Los milenials, lo que que no han comprado música en su vida, los que descargan o compran vía itunes, muchos de ellos no saben quien es Dylan y no lo han escuchado jamás. Me sorprendió leer no se donde hace un tiempo que un porcentaje altísimo de chicos y chicas de 18 años nacidos en la patria de Bob, léase, Estados Unidos, ni sabían quien era ni habían escuchado jamás una composición suya. A todas luces incomprensible.

En cualquier caso se lo han dado y ya está. Siempre habrá gente agorera que polemizará por todo sin ton ni son. Estoy muy feliz por su premio. Pero yo me tendré que levantar cada día igual para tirar adelante los míos. Mi vida no cambia. Pero a mi me ha hecho ilusión que le hayan dado el Nobel a Bob Dylan. Cuando lo descubrí me dejó prendado y poco a poco me hice con toda su dilatadísima discografía. Si tengo hasta el disco de villancicos o los dos de Sinatra que poco me agradan (el de villancicos me gusta, que quieren que les diga). Yo no soy nadie para escribir si el premio es una adulteración  por otorgarle a un cantante y no a un escritor (¿es que acaso un cantante no escribe letras?). También me chifla la literatura de Murakami pero que se lo den a un rockero, a un tipo que lleva pelándose la carretera desde que parió hace que simple y llanamente sonría y ese premio, ni que sea en un 0,000000000000000000000000000000000000009%  también sea mío, como mero aficionado a esa música negra, maloliente, barrio bajera y maltratada como es el rock and roll.

Las letras de una canción, la poesía de una canción te puede levantar la tapa de los sesos, ensalzar el alma, reflexionar, cuestionarte algo en lo que creías o simplemente hacerte sonreír. Un ejemplo reciente es el discazo y las letras de “Amercian Dream” de los Drive By Truckers. ¿Es que acaso esas canciones y sus letras no son pura literatura denuncia? La música es pura vida y sí, también entretenimiento. Pero a mi la música me empuja a seguir a diario, en un mundo injusto y a veces demasiado gris. Dylan  forma parte de mi vida y de la de mucha otra gente. Por lo tanto, ya saben los que me conocen. RESPECT al artista. Siempre.

Y todas las anteriores emociones que antes les he relatado se suceden siempre cuando escucho por enésima vez Desolation Row, Don’t think twice it’s alright, Señor, Forever Young, Just Like a Woman, Tangled up in Blue, Is your love in vain, Trying to get to Heaven o Shooting Star. Y por supuesto Like a Rolling Stone.

Yo esta noche volveré a ponerme sus canciones. No por oportunismos, no se equivoquen. No hay mes que no escuche a Dylan. Y de eso ya hace muchos años.

Miren, el mundo de divide en dos tipos de personas. Lo que tienen Blonde on Blonde en sus estanterías y lo que no. Ya está, ya lo he dicho.

Reckless Kelly “Sunset Motel”

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Han vuelto. Y para bien,tras un par de discos que no nos terminaron de convencer del todo. En su día quedé rendido al disco Bulletproof y añoraba esa vitalidad que parecía perdida. Con Sunset Motel inician el disco con dos trallazos como How can you love him y Radio. Las coas quedan claras desde un buen principio. Recuperamos guitarras afiladas y pequeños himnos atemporales como Moment in the Sun o ese final precioso como Luky in the Stars. Me encantaría ver a estos tipos en directo.

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Pixies “Head Carrier”

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Cuando era joven una espina clavada fue no poder ver a los de Boston en Razz (entonces Zeleste) presentando Surfer Rosa. Tardíamente los he visto en dos primaveras. En la edición de 2003 cuando se re unificaron y hará dos años en el Forum. En esos directos tardíos no los vi tan fieros como lo eran a finales de los 80 o los 90. Pero Indie Cindy me gustó y este Head Carrier recién publicado, ¿la verdad? Me ha encantado. Suenan jóvenes, vivos y la nueva bajista parece que consigue lo que parecía improbable. Hacer olvidar a Kim Deal. Álbum repleto de buenas canciones, incluso pequeños himnos atemporales. La crítica se ha rendido de nuevo, y creo que acertadamente. Lean, lean… (por cierto, horrenda portada).

Pixies’ full acceptance of the shifts in their schema only further solidify their inimitable identity. The exultant result: Head Carrier, a new classic. American Songwriter

A colourful, catchy and quietly impassioned record. Mojo

While it feels like Pixies are still figuring out how to continue their legacy, Head Carrier’s best moments suggest they’re heading in the right direction. Allmusic

At best, Pixies are just the masters at a game that is no longer interesting. Songs stray so far from the raw energy of Surfer Rosa that Head Carrier could easily be mistaken for any number of hair product soaked ’80s metal. Under the Radar

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Nick Waterhouse “Never Twice”

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Que agradable sorpresa el nuevo y tercer disco del californiano Nick Waterhouse. Despliega todo su arte cual gato arrabalero con sonidos 50 y 60 que son una auténtica gozada. Sus composiciones brillan y la fiesta está asegurada. Pese a su pinta de bibliotecario sabe lo todo, uno se lo imagina tocando en los bajos de cualquier antro repleto de bellas mujeres y algún que otro pendenciero. Produce  Michael McHugh, que entre otros ha trabajado para The Black Lips, Ty Segall y Allah-Las. 38 minutos que se hacen cortos.

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