Elvis Presley por Peter Guralnick

IMG_9517.JPGHe terminado la lectura de la biografía de Elvis Presley escrita genialmente y con todo lujo de detalle por parte de Gurlanick. Dos volúmenes que me han acompañado durante tres meses de lectura muy lenta por falta de tiempo, pero profunda. Y su música también me ha acompañado este último trimestre. Más allá de tener en las estanterías alguno de sus discos, recopilatorios o directos no conocía como quería, la profundidad de su origen, su ascenso a la fama y descenso a los infiernos. Quería saber más y esta obra me lo ha dado. Cuando terminé el primer volumen “La Construcción del Mito” que nos narra sus humildes orígenes y como un día por casualidades entra en Sun Records para reglarle unas canciones a su madre Gladdys, o cuando nos explica su relación formal con una novia de toda la vida o sus visitas dominicales a la Iglesia uno descubre a un Elvis Presley totalmente desconocido e irreconocible. Mi sensación personal entonces ante lo que vagamente sabía, había leído o visto, era que Elvis Presley era lo que se conoce como un “pagafantas”. Probablemente era una visión equivocada en ese primer período. Pero es a la vuelta de su servicio militar dos años en Alemania cuando agobiado con compromisos contractuales en Hollywood, sus discusiones con el Coronel Parker, centenares de relaciones sentimentales con actrices, y chicas de toda clase social, la creación de la denominada “Memphis Mafia”, su etapa más sórdida de drogadicción con la coca, pastillas; los gastos caprichosos que casi lo llevaron a la bancarrota; regalos millonarios por doquier de coches e inmuebles a sus allegados, etc. me han hecho reflexionar muchísimo sobre los efectos de la pérdida de “la madre” como pilar de una vida o el peaje de la “fama” que muchos otros antes y después han sufrido fatalmente. Ahí es donde la “humanidad” del cantante se torna en algo que se me antoja mucho más cercano y real. Y más allá de todo ello, las explicaciones del autor sobre las grabaciones de sus discos y en definitiva la inmensa herencia musical irrepetible que nos dejó Presley. He leído el capítulo final con el fallecimiento del Rey con el corazón y el alma totalmente encogido pese a saber el fina pero sin los detalles incluso escabrosos de dónde murió, cómo falleció o cual fue el resultado de su autopsia que el escritor no se calla. Pero también me sorprendieron sobremanera tres líneas del final del libro cuando Elvis, agobiado y enfermo comenta en una charla informal con un amigo de su troupe que pensaba en desparecer y tener otra identidad a lo que ese colega le espeta que si hiciera eso ya no sería Elvis, con lo cual, parece que Presley desechó tal idea. Más allá de teorías conspirativas, avistamientos y la leyenda de qué Elvis está vivo y se retiró bajo un manto de anonimato, ¿qué nos hace pensar o decir a muchos seguidores que realmente Elvis vive? No lo sé. Desconozco si es por la inmensidad de su legado musical o porqué realmente, nos resistimos a que, a nuestros héroes pasados y presentes, a todos y cada uno de ellos, les espera nuestro mismo destino. El final. Pensaba que “Vida” de Keith Richards era el mejor libro “musical” que había leído hasta la fecha. Me equivoqué. Es este doble volumen de Guralnick es lo mejor y más trepidante que he leído jamás del género.

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